Han pasado ya más de ocho meses desde que desaparecieron los hermanos Ruth y José, pero su padre y principal sospechoso, José Bretón, parece no tener todavía claro en qué lugar concreto del Parque Cruz Conde de Córdoba se le «extraviaron» los pequeños.
Y es que ayer, durante su declaración -la cuarta que presta ante el juez instructor, José Luis Rodríguez Laínz- volvió a cambiar su versión de lo que sucedió el pasado 8 de octubre. Mantuvo que perdió de vista a los pequeños en el citado enclave, pero indicó un lugar diferente al que señaló en su última comparecencia.
Así lo puso de manifiesto la abogada de la familia materna, María del Reposo Carrero-Carrero: «Ha dicho que los niños iban solos en línea recta, pero cuando le han enseñado un plano del lugar parece que fue en otro sitio», indicó la letrada, que no quiso entrar en más detalles. Eso sí, añadió que «cae en muchas contradicciones» y lamentó que «siga manteniendo algo que no nos creemos nadie».
Cabe recordar que el procesado ha modificado en varias ocasiones los detalles de cómo se produjo la pérdida. Tal y como apuntó el togado en su auto emitido el pasado 17 de febrero: «Primero habló de que se sentó un momento en una barra de madera en una explanada de gran visibilidad en el Parque Cruz Conde, para luego sugerir que se habría traspuesto momentáneamente, y, finalmente, dio a entender que dejó de verlos tras acercarse al coche», relata el escrito.
Carrero-Carrero informó, además, de que Bretón estuvo «sereno» y «tranquilo» durante la declaración indagatoria, en la que negó los hechos que el titular de Instrucción número 4 entiende que sucedieron aquel día y que ha concretado en su auto de procesamiento. Por tanto, tal y como estaba previsto, el padre de Ruth y José insistió, una vez más, en que no está involucrado en la desaparición de los menores.
Según Laínz, «no ha sido capaz de dar cuenta de lo que realmente hizo con sus hijos». Así, primero manifestó que el día de autos se los llevó de casa de sus padres sin comer con la excusa de haber quedado con unos amigos, para luego relatar que se fue con ellos a la parcela. Además, en sus comparecencias iniciales apuntó al carácter no habitado de la casa de Las Quemadillas, donde resulta que acudía con asiduidad.
Más variaciones
A esto se suma, según el juez, que «se contradijo claramente cuando refirió primero a que telefoneó a sus hermanos para comunicarles la desaparición, pero el registro de las cámaras tuvo lugar entre el escaso lapso de tiempo transcurrido entre la primera y la segunda llamada».
En lo que respecta a los rastreos en la finca de Las Quemadillas, que comenzaron el pasado lunes, se aplazaron ayer hasta el próximo día 25 de junio, cuando los efectivos policiales regresarán para «peinar» la zona con la ayuda de un geo-radar.
De momento, las excavaciones practicadas en la propiedad de los padres de Bretón -en la que se está utilizando maquinaria sofisticada-, así como las prospecciones realizadas en el interior de la vivienda, no han logrado resultado alguno. El juez cree que el encausado pudo matar a sus hijos y esconder los cuerpos en un «pequeño habitáculo».
