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Hace 25 años España vivió el atentado más sangriento de ETA. En el parking del Hipercor de Barcelona un artefacto quitó la vida a 21 personas, cuatro de ellos niños, dejó heridas a otras 45 y cientos de personas fueron marcadas por la banda terrorista.
Carmen Alegre, que sobrevivió sin apenas heridas al atentado lleva 25 años en tratamiento psicológico para combatir el sentimiento de culpa que le provocó el hecho de haber sobrevivido a Hipercor: "nunca he podido entrar en unos grandes almacenes", confiesa.
Las víctimas del atentado de Hipercor afrontan el 25 aniversario de la masacre de ETA, el primero tras el anuncio del abandono de las armas, con cierta sensación de alivio por el cese de la violencia pero sin dar por zanjada su lucha, ya que 33 afectados están aún pendientes de cobrar indemnizaciones.
El cese de la violencia anunciado por ETA el pasado octubre marcará la conmemoración del 25 aniversario de la masacre, según coinciden las víctimas consultadas por Efe, atrapadas entre una cierta sensación de alivio por el abandono de las armas y el peso del recuerdo de una matanza que ha condicionado sus existencias.
Los supervivientes del atentado y sus familiares tampoco dan por cerrada su lucha por resarcir a las víctimas de Hipercor, dado que todavía quedan 33 personas que no han cobrado la indemnización que los tribunales sí concedieron a 13 de los afectados por el mal funcionamiento de las fuerzas de seguridad, al no haber detectado los explosivos en el centro comercial.
La Audiencia Nacional y el Supremo desestimaron las demandas de esa treintena de personas, alegando que las presentaron fuera de plazo, pero la Asociación Catalana de Víctimas de Asociación Terroristas sigue reclamando al Gobierno esas indemnizaciones.
En declaraciones a Efe, el presidente de la ACVOT, José Vargas, ha afirmado que espera que el Gobierno acabe compensado a las 33 víctimas, porque considera que es de justicia que sean resarcidas económicamente al igual que los otros 13 afectados.
Esas 33 víctimas, como el resto de perjudicados por el atentado, sí pudieron cobrar la indemnización por atentado que establece la Ley de Solidaridad y la posterior ley de septiembre de 2011 de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo.
Vargas, que sufrió junto a su esposa heridas en el atentado, ha señalado que el anterior ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se comprometió hace cinco años a que arreglaría la situación de las 33 víctimas que reclaman una segunda indemnización por que la policía no desalojó el hipermercado, pero no se concretó nada.
Por ello espera que el nuevo titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, busque mecanismos para compensar esas víctimas y, según fuentes de la ACVOT, ese será uno de los asuntos que se tratará con él la semana que viene, coincidiendo con los actos oficiales.
De la misma opinión que Vargas es el expresidente de la ACVOT Robert Manrique, también víctima de Hipercor, que ha confesado a Efe su sensación de "vacío" por el hecho de que 33 víctimas de aquel atentado sigan pendientes de indemnización.
Manrique encara el aniversario del atentado marcado por su encuentro con el etarra Rafael Caride Simón en la prisión alavesa de Zaballa, en el marco de un programa de reinserción de terroristas impulsada por el Ministerio de Interior.
No es la única víctima de Hipercor que se ha reunido con uno de los terroristas del atentado, aunque no todos los afectados están dispuestos a encontrarse cara a cara con los autores de la matanza.
Es el caso de María José Oliver, cuyo esposo falleció en el atentado y que ha explicado a Efe que rechazaría verse con los terroristas porque ese encuentro "no le haría ningún bien".
Oliver ve "muy necesaria" esa iniciativa porque "es bueno que terroristas que están en una posición crítica con ETA conozcan lo que han hecho, lo vean, y pueda servirles para entender que quizá no eran los héroes que se creían".
Pero también expresa sus recelos ante la actitud de los terroristas acogidos a planes de reinserción y apunta que su postura quizás se deba a un cambio de táctica, sin sincero arrepentimiento.
El cese de la violencia anunciado por ETA es "muy positivo" para Oliver, que ha recordado: "Una de las primeras cosas que dije cuando mi marido murió es que ojalá fuera el último".
Esta víctima de Hipercor no ha decidido todavía si acudirá a los actos de conmemoración previstos para la próxima semana, porque "aunque el tiempo siempre juega a favor", los recuerdos del atentado son tan "fuertes" que teme que no pueda superar rememorarlo.
Veinticinco años después del atentado, el responsable del "comando Barcelona" que lo perpetró, Rafael Caride Simón, es hoy uno de los abanderados del todavía pequeño grupo de reclusos de la banda que ha rechazado la violencia. También el exdirigente etarra Santiago Arrospide Sarasola, "Santi Potros", condenado como Caride a 790 años y seis meses de prisión por ordenar el atentado, se ha alejado de la ortodoxia de la banda; mientras que los otros dos miembros del comando -Domingo Troitiño Arranz y Josefa Ernaga Esnoz, condenados a 794 años de cárcel- se mantienen fieles a la disciplina de la organización terrorista.
Caride, acogido a la llamada "vía Nanclares", no pidió perdón debido al significado religioso que para él tiene ese acto, pero sí expresó su sentimiento de culpa por el daño causado. "Lo siento en el alma. Estoy tremendamente arrepentido", dijo Caride a Manrique, según puso saber Efe de fuentes conocedoras del contenido de la reunión.
Menos lejos en su distanciamiento de la banda ha llegado "Santi Potros", aunque éste también puso de manifiesto sus discrepancias con la organización tras la ruptura del último alto el fuego de ETA el 30 de diciembre de 2006 con el atentado contra la T-4 del aeropuerto madrileño de Barajas y se encuentra desde principios de 2009 en una cárcel cercana al País Vasco: la de Zuera, en Zaragoza.
El ex dirigente etarra, que también ha sido condenado por ordenar el atentado de la plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986, en el que fueron asesinados doce guardias civiles, fue uno de los primeros presos de la banda a los que se aplicó la "doctrina Parot" y no saldrá en libertad hasta 2030.
Arrospide había sido extraditado en 2000 desde Francia -donde fue detenido el 30 de septiembre de 1987, apenas tres meses y medio después del atentado de Hipercor- y, antes de que el Tribunal Supremo estableciera el nuevo criterio sobre el cómputo de los beneficios penitenciarios, su excarcelación estaba prevista para 2020.
Son precisamente los dos condenados por el atentado que se mantienen fieles a la banda, Domingo Troitiño y Josefa Ernaga, detenidos como Arrospide en 1987 -Caride no fue capturado hasta 1993-, los primeros que recuperarán la libertad, ya que terminarán de cumplir su condena dentro de cinco años, en 2017.
Troitiño está actualmente interno en la cárcel de Teixeiro (A Coruña), mientras que Ernaga se encuentra en la de Málaga.
El primero llegó a tener fijada como fecha de excarcelación el 5 de mayo de 2006, pero se le aplicó la "doctrina Parot" y su tiempo de estancia en prisión se prolongó once años, hasta el 27 de agosto de 2017. El pasado 29 de marzo, el Tribunal Constitucional rechazó su recurso.
Ernaga también agotará los 30 años en prisión, ya que el Tribunal Supremo ordenó hace dos meses descontar el tiempo que había pasado en prisión preventiva entre abril de 1988 y julio de 1991 del total de su condena y no del límite máximo de cumplimiento efectivo de la pena.